Nunca el “que vienen los rojos” dio tanto miedo

y de forma más injustificada, si hemos de juzgar por el escaso rojerío de los programas de las candidaturas concurrentes. Pero este no es un pozo de lamentaciones y estupefacción ante los resultados de anoche, de esos tendréis mil en vuestras redes (yo me quedo con este, pero hay mil, y muy buenos). Escribo esto porque me siento inspirado (y honestamente, creo que la culpa es de Daenerys ;-))

Este es un post para aquellos que nos denominamos progresistas. Aquellos que creemos que incluso en las sociedades de la UE como la nuestra, en las que indudablemente hemos avanzado a pasos agigantados en los últimos 60 años, el sistema sigue estando trucado: no todos venimos al mundo con las mismas oportunidades, y como sociedad deberíamos hacer muchísimo más de lo que hacemos para equilibrar los dados. Aquellos que creemos que incluso esos que se consideran y son considerados hombres y mujeres “hechos a sí mismos” y “que salieron de la nada” han tenido una tremenda dosis de suerte en el juego de la vida, ya que hay otros más capaces y más trabajadores que ellos que no alcanzaron el éxito mereciéndolo incluso más. Aquellos que creemos que por esto debemos de trabajar para proporcionar a todos una vida digna.

Si a mi análisis de wikipedia no se le ha escapado algo, ayer sufrimos la mayor derrota en votos de la historia de la democracia española, incluyendo el convulso período republicano. Efectivamente, el “que vienen los rojos” ha funcionado mejor que nunca. Explicaciones hay muchas. Probablemente el que lo enarbolara el mayor referente histórico “progresista” en el país le daba una intensidad dramática bastante inusitada [1]. Yo sigo aún preguntándome como ayudaba a mi país lo de la cal viva en la investidura. Y quiero incidir especialmente en Alberto Garzón, por ser probablemente el tipo que más respeto de todos los concurrentes (su blog está enlazado en esta página, al lado de blogs de premios nobel, desde antes de que Alberto terminase la carrera). ¿Por qué Garzón, que siempre ha sido claro  y cristalino sobre la insuficiencia de la socialdemocracia, decidió unirse a una candidatura que clamaba a los cuatro vientos que procedía de la misma costilla de Olof Palme [2] , mientras reniega de haber colaborado con las alternativas de izquierda en América latina, como si no hubieran sido saludadas por absolutamente todos los progresistas del mundo hace 10 años [3](aunque nadie tenía una bola cristal para saber como llegarían a degenerar algunas de ellas)?

Ayer, en un país que según el CIS (es decir, sus propios ciudadanos) se ladea invariablemente y significativamente a la izquierda desde que se hacen encuestas, uno de los partidos más conservadores de europa se llevó 7.7 millones de votos. Hay que hacerlo muy mal muy mal muy mal y durante mucho tiempo para llegar a esta situación. Pero las reacciones de los perdedores me dejaron aún más estupefacto. Primero Pablo, que prometía el cielo, se quedó en el suelo y, fruto de algún hechizo sin duda, rechazó hacerse responsable del desastre. Pero peor aún (por lo sorprendente, al menos en mi caso) fue ver a  Pedro celebrar la victoria del PSOE “dentro del bloque de la izquierda”. Lo de que ese bloque tienda a comprimirse hasta el tamaño de una pieza de Lego, eso era secundario. Había “ganado”, SU futuro político estaba asegurado. Qué asco. Qué impotencia.

Mientras de este lado estábamos entretenidos eligiendo capitán del barco y color de la bandera, los de enfrente hacían correr la voz de que la papeleta azul era la única que te garantizaba que no te metiesen ocupas en la casa de la sierra. Por lo visto, en España hay mucha segunda residencia (o muchos aspirantes a ella). Otra cosa no explica que el gobierno de europa con la corrupción más sistemática, desvergonzada y generalizada desde que Silvio Berlusconi abandonó la escena saque 137 diputados. Visto como pinta el tema por el resto de Europa, si a Rajoy se le ocurre culpar del paro a los rumanos o a los ecuatorianos saca mayoría absoluta. Pero se le tenía que haber ocurrido. Ese no es Mariano. Mariano no da pasos en falso. Mariano no da pasos.

Esperemos que aprendamos la lección: es absurdo intentar reconstruir el partido hegemónico de izquierdas que todo lo puede. Sus votantes de ahora son demasiado inteligentes y están demasiado bien informados como para tragar con basuras bajo el nombre de disciplina de partido u otros eufemismos. Elijamos un candidato unos meses antes de las elecciones en primarias. Y por favor, no más cainismo: los “números dos” o los “perdedores de primarias” son activos de un capital político tremendo. No existe razón en el mundo para apartar a los Errejones ni a los Madinas de la primera línea más allá de los egos  y las inseguridades de los amados líderes.

Y lo primero y más práctico: habéis perdido. Los dos. A lo grande. En este país hay gente muy brillante con muy buenas ideas que merece una oportunidad. Echaos a un lado, y a remar.

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Atentados de París: una visión más allá de las Azores pero posterior a las cruzadas

Estoy muy orgulloso de que éste sea el primer post invitado de noCabeEnUnTuit. Me he pasado la mañana buscando en los grandes periódicos una explicación bien escrita y documentada, pero he sucumbido en el intento. Al final, esa explicación estaba en mi feed de Facebook, cuyo autor (un buen amigo) ha consentido que comparta aquí su sabias palabras. 

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Aducir las guerras imperialistas como “causa” del terrorismo salafista internacional es una percepción errónea de la realidad, en tanto que supone aplicar la misma lógica que se desarrollaría para un conflicto tradicional entre dos estados y eso, salvo que consideremos a grandes sectores de la población como quintacolumnistas y aceptemos la total incapacidad de nuestras sociedad para la inculturación, no tiene ningún sentido.

Porque de pensar así, tendríamos que concluir que los terroristas de Francia o de España o de Londres operaban bajo las directrices de los gobiernos o instituciones de los estados afectados por las invasiones atlantistas, cuando la mayoría de esos países a día de hoy ni existen (Libia, Iraq, Afghanistan), ni son oriundos de esos países los que atentan (ni tienen vínculo alguno), ni lógicamente tienen la más minima capacidad operativa para influir en la creación de redes de financiación, captación, adoctrinamiento en países del ámbito occidental que pudieran desembocar en acciones de esta naturaleza.Particularmente en el caso del terrorismo salafista-wahabi hay que incidir en esa idea de la “infraestructura” que posibilita los atentados.

Es fácil para todos el evidenciar que este tipo de terrorismo no se trata de la acción de lobos solitarios movidos por circunstancias o intereses particulares (venganza, interés económico, enfermedad mental) por lo que no podemos adscribirlo a una mera respuesta reactiva, coyuntural, ante unos acontecimientos determinados, por tanto debemos enfocar nuestro interés en el origen, en lo estructural de este tipo de violencia, y eso evidentemente ya no es tan fácil, ya que las causas estructurales tienen muchos actores, intereses y dinámicas como para poder concluir que se conocen de manera total.

En el caso del salafismo, esas causas estructurales están indisociablemente unidas a la acción de las monarquías del Golfo, las cuales, gracias a sus recursos energéticos, se han encontrado en una situación de inexplicable relevancia y con un poder de actuación casi omnímodo en el concierto internacional. Suyo es el dinero que ha pagado los kalashnikov que ayer se cobraron decenas de muertos, suyo el sueldo del Iman de la madrasa de la barriada parisina donde se habrán criado los muyaidines de ayer, suyo el dinero que ha comprado la voluntad de los políticos que han permitido la creación un para-estado en sus fronteras, suyo el campo de formación en Siria que ha entrenado como comandos a los terroristas de ayer… pero sobre todo suyos los satélites que emiten en las televisiones de las casas de poblaciones transplantadas del Magreb o la Turquía rural con mensajes de odio y fanatismo, las escuelas, mezquitas, fundaciones e instituciones que hacen que esos sectores de la población se vean sumergidos en una coyuntura que les hace ser, en efecto, quintacolumnistas, ya sea de manera activa al empuñar el rifle, o pasiva con el ladino silencio complice del que “se siente orgulloso” de que su hijo lo empuñe. Suya la culpa.

Suya la culpa, sí, pero francesas las víctimas y occidental el oprobio del consentidor, que encarnados en gobiernos motivados por los petrodólares, por una infantil idea de libertad o cuando no directamente una imbécil percepción de “lo exótico”, ha permitido que la situación llegue a este puerto.

Volviendo al tema inicial de las guerras imperiales, éstas son malas per-se, no requieren buscar un flagelo particular con el que azotarnos para criticar su existencia y la colaboración de los gobiernos occidentales en su desarrollo, ni siquiera para poder evidenciar su rol de coadyuvantes al desarrollo de actividad integrista al crear contextos de caos, regiones sin ley, flujos migratorios incontrolados… Pero usarlas para justificar acciones terroristas, nos sumerge en el mismo marco conceptual del salafismo, de su imaginaria umma (donde no caben, los shia, los sufis, y básicamente todo aquello que no sea wahabita) enfrentada al occidente cruzado y donde además flaco favor hacemos a las víctimas de las guerras imperiales, si pensamos que su principal deseo a día de hoy es vengarse masacrando civiles anónimos en una ciudad que no han visto en su vida.

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¿Algún socialdemócrata en la sala?

Me ha encantado #AlbertVsPablo. Encarna a la perfección el hecho de que el debate político en España ha subido de nivel muchos enteros.  Y yo doy palmas con las orejas. Parece que el país ha producido por fin un reemplazo digno a las figuras de la transición, tanto por el moderador como por los participantes en el debate.

Sin embargo, me gustaría reseñar una cosa que ha ocurrido, y que es representativa de la situación política en la que estamos embarcados.

Recordemos que en estas elecciones tanto Podemos como Ciudadanos están intentando capturar a los votantes de centro-izquierda (la mayor masa política de España según ha dicho invariablemente el CIS los últimos 30 años, como vemos en la figura). La prueba: si mencionan alguna vez más “Dinamarca” durante sus argumentaciones, nos toca mover el Senado a Copenhague…total para lo que hace.

Posicionamento ideológico de los votantes según el CIS. La mayor masa de votantes, en torno al 60% se concentra en el centro-izquierda. Lo de como ha conseguido el PP gobernar 3 veces en este periodo, lo propongo como ejercicio al lector.

Posicionamento ideológico de los votantes según el CIS. La mayor masa de votantes, en torno al 60% se concentra en el centro-izquierda. Lo de cómo ha conseguido el PP gobernar 3 veces en este periodo, lo propongo como ejercicio al lector.

La singularidad de este momento político es que ninguna de las dos formaciones nacieron en ese entorno del 3 al 6 que hace ganar las elecciones generales, y que es el espacio natural de la socialdemocracia. Podemos viene de ser el ideólogo de los socialistas sudamericanos, y Ciudadanos de aliarse en elecciones europeas con partidos como Libertas, con posiciones muy conservadoras/liberales en lo económico y en ciertos temas sociales como la inmigración. Ciudadanos tiene la baza eso sí de proponer algo verdaderamente nuevo en España y sencillo de entender: una derecha laica.

En cualquier caso, esta condición de recién llegados ha sido patente en el tema de ¿cómo acabar con la pobreza? Rivera ha expuesto, con su claridad habitual, el IRPF negativo: a la gente que cobre poco, en lugar de quitarle impuestos en la nómina, que esa casilla le sume. Iglesias no ha sabido explicar ninguna desventaja de ese sistema, aunque ha dicho que la solución era dar rentas mínimas de inserción a aquellos que no tienen trabajo ni patrimonio. En realidad la solución de ambos es básicamente la misma: transferir dinero de la gente que tiene más a las cuentas de la gente que tiene menos.

Si la solución fuera tan fácil, no necesitaríamos estados, simplemente maquinitas automáticas que hicieran la transferencia correspondiente a fin de mes. A continuación doy la respuesta que creo que un socialdemócrata (Iglesias no lo es) debería haber dado a Rivera.

¿Por qué es mejor redistribuir riqueza a través de servicios que mediante dinero?

En realidad en España la gente que cobra poco ya es receptor neto de esa hucha de todos que llamamos Estado. Una persona que cobra el salario mínimo no paga IRPF, pero circula por autovías, manda a sus hijos a la escuela, y es atendido en la sanidad pública como cualquier otro ciudadano. La propuesta de Ciudadanos es que el Estado en lugar de proporcionarle más o mejores servicios, le dé dinero. Esta es la estrategia denominada como “tercera vía” y la introdujo en Europa el gobierno laborista de Toni Blair, y en España el de Zapatero. Algunos ejemplos claros de estás políticas fueron:

  • Cheque bebé, es decir dar a los padres 2500 euros, en lugar de (por ejemplo) proporcionar guarderías de forma universal.
  • Ley de dependencia, dar dinero a las familias de las personas dependientes para que asistan a centros de atención privados en lugar de crear una red estatal de centros donde estas personas fueran atendidas de forma gratuita.
  • Renta básica de emancipación: dar 200 euros a todos los jóvenes para ayudar a pagar el alquiler, en lugar de incrementar el parque de vivienda pública o protegida o controlar los precios de alguna otra manera más “intervencionista”.

La razón a favor de estas políticas tiene la ventaja de ser sencilla, y ya se han encargado los think tank de turno de todos hayamos llegado a escucharla hasta la saciedad: “yo me gasto el dinero mejor que el gobierno”. Y nuestros gobernantes sin duda han ayudado construyendo aeropuertos sin aviones, AVEs a Badajoz…

Sin embargo también hay multitud de razones para optar por la vía de los servicios, aunque desgraciadamente al señor que le tocaría defenderlas ha perdido la silla en el debate de hoy (en realidad le han quitado hasta las vocales). Aquí van algunas:

  • Si el fin de todo esto es la igualdad de oportunidades, el Estado ha de velar porque las ayudas lleguen. Un padre con problemas de alcoholismo se puede beber la ayuda a la dependencia de su hijo, pero no se puede beber el centro de atención temprana de su barrio. Y es que, desgraciadamente, hay gente que objetivamente gasta peor que el Estado. Y el Estado ha de preocuparse por ellos, y por sus familias.
  • Las ayudas económicas son muchísimo más fáciles de retirar desde el punto de vista político. De hecho ninguna de las tres del ejemplo está vigente hoy. Centrémonos en la dependencia: en un cierto momento, las comunidades dejaron de abonar las ayudas. Con el tiempo, muchos centros para personas dependientes han ido cerrando al perder los pacientes las ayudas, pero el coste político ha sido ínfimo. En Madrid no se ha conseguido cerrar un sólo hospital público ni colegio (marea blanca, marea verde), ¿dónde esta la marea de los centros para personas dependientes?
  • El concentrar un influjo extra de ingresos iguales y repentinos en un sector concreto de la sociedad puede generar una “inflación local” que haga que la ayuda se evapore. Este ejemplo se ve muy bien con la renta de emancipación. De repente todos los jóvenes tenían 200 euros más para alquilar ¿alquilaron casas más grandes, donde poder empezar una familia? Pues no, pagaron 200 euros más por el mismo piso compartido. En EEUU hay trabajos interesantes sobre como una subida del salario mínimo puede ser completamente absorbida por un incremento de precio de la vivienda en los barrios desfavorecidos (que por supuesto, siguen siendo desfavorecidos).
  • Existe un elemento de conexión social muy fuerte entorno a que todo el mundo asista al mismo servicio público. Tener en el mismo hospital a un alto directivo y a un albañil es netamente bueno para una sociedad, se mire por donde se mire. La generosidad implícita en nuestro sistema nacional de transplantes no puede darse en un mundo en que los órganos solo viajasen de “clínicas de segunda” a “clínicas de primera”.

Creo que, más o menos, esta sería la respuesta de un danés xD.

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Consultoría, mentiras, y cintas de Aute

El problema de Podemos (porque ya no es sólo el de Monedero) no es que Monedero creara una sociedad para facturar un servicio que, gracias a las maravillosas leyes fiscales europeas, podría haber facturado en un paraíso fiscal de forma legal y pagando cero impuestos.

El problema es que estos tíos fueron al parlamento Europeo y dijeron que cobrar 7000 al mes de dinero publico por ser parlamentarios era una aberración y que donaban todo lo que pasase de 2000 [1]. Que tenían un programa que decía que debería ser ilegal cobrar más de una cierta cantidad (salario máximo igual a 20 salarios mínimos [2]).

Luego llega monedero y factura casi medio millón de euros [5] (65 salarios mínimos españoles) por un servicio de consultoría  que hace a la vez que crea Podemos y que es catedrático de universidad (profesión por cierto en la que también se cobran más de 2000 de dinero público, al parecer esto no implica aberración alguna para Podemos). Para terminar de liarla, ese medio millón de euros es (era) dinero público de Venezuela, de Bolivia, y de Nicaragua. Por ilustrar, la factura corresponde a aproximadamente 450 veces el salario mínimo de Nicaragua [6].

Pero hasta aquí, todo esto era el problema de Monedero. A partir de hoy, es el problema de Podemos: en lugar de pedir a Monedero que se hiciera a un lado, le han apoyado de la forma más enérgica.

Podemos puso un listón “ético”, mucho más alto del legal, antes de acceder al primer escaño.

Hoy hemos visto lo que pasa cuando uno de los nuestros pasa flagrantemente por debajo del listón: nada. Exactamente lo mismo, o menos aún, de lo que pasa en el PSOE cuando Elena Salgado se va de consejera a Endesa Chile [3] “porque no es una eléctrica española” o cuando en el PP ponga_aquí_su_desmán (yo me quedo con éste [4])

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Los Évole antes que Évole

Una nota rápida sobre el documental de ficción sobre el 23-F que ayer presentó Évole en la fraja de “Salvados”. Aparte de la referencia que sí he visto en muchos medios a aquel día que Wells aterrorizó al pueblo con una invasión extraterrestre en riguroso directo [wikipedia], me han venido a la cabeza dos ejemplos más cercanos tanto temporalmente como en lo espinoso del tema tratado (al final, una invasión de aliens tampoco es que sea un tema que genere mucha polémica).

La primera es la película JFK, Caso Abierto de Oliver Stone, estrenada en 1991 (28 años después del asesinato del que trata) y que puso sobre la mesa, dentro de un marco de ficción, la posibilidad de que el asesinato de Kennedy fuese un complot dentro del gobierno. Incluso antes de su estreno cosechó criticas muy duras de la prensa “seria” [wash_post] [ny_times], pero es que fragmentos como este en una sociedad poco dada a la autocrítica de su sistema político resultaban sencillamente revolucionarias:

Pero imagine que el 22 de noviembre de 1963 nos hubieran dicho que desde un edificio de Moscú el presidente ruso fue asesinado por un simpatizante capitalista que a su vez, fue liquidado por un patriota moscovita 48 horas después rodeado de policía armada. Seguro que nadie dudaría que se trató de un golpe de estado y una transferencia de poder.

La película impactó de forma muy fuerte en el público americano. Y en un sistema de representación mucho más directa que los que tenemos en Europa, esto tuvo un reflejo casi inmediato en el parlamento. En 1992, se aprobó la President John F. Kennedy Assassination Records Collection Act [wikipedia], por la que se hicieron públicos el 98% de los documentos de la Comisión Warren (que dirigió la investigación) que de otra manera hubieran permanecido en secreto 30 años más. Entre otras cosas, lo que hizo ayer Évole fue un alegato por la apertura de los archivos nacionales en lo relativo al 23-F, aunque un servidor confía muy poco de que aquí algún congresista decida ponerse el mundo por montera. Lógico, aquí los escaños se ganan en Génova o Ferraz y no es políticamente rentable ir en contra del establishment.

Por otro lado, esta mañana he recordado también la que yo considero la más arriesgada de cuantas ficciones documentales he llegado a conocer. En Bélgica, el 14 de Diciembre de 2006, los propios informativos públicos hicieron un “Évole” o más bien un “Wells” en toda regla con una supuesta independencia de Flandes [el_país]. No deja de asombrarme ese país donde pueden ocurrir cosas como esa o como estar 500 días sin gobierno [le_monde] sin que la sangre llegue al río. O ser el corazón de Europa y a la vez el primer país miembro en plantear seriamente limitaciones a la libre circulación entre ciudadanos de la UE [europa_press]. Un territorio curioso, sin duda. No seguí mucho de lo que ocurrió después del falso documental de la independencia de Flandes (si algún lector tiene a bien indicarlo en los comentarios, se agradecería enormemente). Yo me quedo pensando en que si ayer en lugar de Évole con el 23-F sale Ana Blanco en el plató de informativos de TVE reportando  una falsa independencia de Cataluña, igual los tanques “ficticios” de Évole se convertirían en algo muy real en el entorno de Génova.

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Se rompió el sueño

Hoy escribo sobre algo más personal, sobre algo que me toca de cerca y me apena profundamente. He tardado unos días desde que salió la noticia pero esperemos que al menos este tiempo proporcione tranquilidad y ayude a aclarar el torrente de ideas que se amontonaron en mi mente la mañana que leí el artículo.

Silencio en los colegios mayores
Las residencias pierden estudiantes por el descenso del nivel adquisitivo de la clase media. Los centros más elitistas mantienen o aumentan el número de colegiales

El texto trata de reflejar las desigualdades creadas por esta crisis a través de la realidad de los colegios mayores. Mientras los colegios más económicos están casi  vacíos, los de alto standing, aquellos en los que a los señoritos colegiales les hacen hasta la cama, por el módico precio de 1400 euros al mes, están llenos. Algo esta muy podrido, obviamente.

Pero claro, el periodista autor del artículo no lo ha vivido y queda poca gente por allí que le pueda contar lo que fue un día el Johnny. Para poner al lector en contexto, el San Juan Evangelista es un colegio para 400 residentes con un 25-30 % de plazas en habitación doble, y cuyas habitaciones individuales tienen en su mayoría la friolera de 6 metros cuadrados. Unas pocas tienen “media baldosa” más de ancho (supongo que hasta los grandes arquitectos echan un borrón) y había 6 habitaciones con casi el doble de espacio.

Visto desde la mentalidad mercantilista que domina hoy el mundo, parece inaudito que el reparto de habitaciones no se hiciese mediante un sistema de precios de forma que los colegiales accedieran a mejores cuartos en función del poder adquisitivo de sus familias. Pero allí las cosas simplemente no se hacían así. Había un sistema meritocrático para repartir las habitaciones.

¿Y cuáles eran los méritos? Pues los que decidían los propios colegiales en comisión. Se ganaban bien en los estudios, bien colaborando en una de las 29 actividades culturales del mayor, que iban desde el teatro a la cooperación pasando por los deportes. Las puntuaciones de los estudios se ponderaban según la dificultad de la carrera, a través de factores aprobados también en comisión colegial. Lo mismo ocurría con las actividades: los puntos otorgados por los coordinadores de actividad se ponderaban por el trabajo general de la actividad ese año, de nuevo con criterio de la comisión colegial. Al final había una lista con puntos por cada colegial y las habitaciones se asignaban según esa lista.

Lo más interesante, es que, dentro de esa atmósfera, uno sentía que este farragoso procedimiento era “lo lógico”. Todo el mundo sabía quiénes eran aquellos 6 privilegiados de las habitaciones “extra grandes” y lo que habían hecho para conseguirlas. Tras llevar ya algún tiempo viviendo en el mundo real, se me antoja pensar en cuántos problemas se evitarían si procedimientos similares se aplicasen para el reparto de vivienda. Sé que es inviable que una sociedad de 46 millones se organice como 400 universitarios, pero ¿no resulta idílico un mundo sin preferentes ni hipotecas leoninas?

johnny_banquitos

Con el pasar de los años, he vuelto a reflexionar sobre algunas otras cosas que ocurrían en el Johnny y que hoy se me antojan heroicidades. En cierto momento llegué a tener una posición de cierta responsabilidad (las subdirecciones del colegio recaían en colegiales de últimos años de carrera) y me tocó bregar con algunos problemas. Una vez, con pleno respaldo de mi director, tuve que decir a un nuevo colegial (que aún no había entendido las particularidades del mundo en el que acaba de entrar): “aquí no importa que tu padre sea vicepresidente y consejero de la caja propietaria de este colegio, aquí no hay prebendas, si quieres algo, cúrratelo”. Estamos hablando de unos años en los que a los “bien relacionados” en las cajas no se les negaba nada. Más bien al contrario. Pues en el Johnny se hacía. Uno quiere pensar que lo que pasó después no tuvo que ver con directivos heridos en su orgullo.

¿Es posible que esta forma de  entender las cosas influyera positivamente en el devenir de los que allí vivimos? Tiendo a pensar que sí: desgraciadamente he perdido el contacto con muchísima gente, pero una estimación de aquellos a los que sigo la pista me dice que si bien pertenecemos a la generación de jóvenes más castigada de la historia de España, la tasa de paro entre los excolegiales de el johnny debe ser la tercera parte o menos de la  de la población general en nuestra franja de edad.  Hay mucha gente a la que le ha ido muy bien: han creado empresas, se han convertido a edad muy temprana en referentes en su campo, recibido premios…

¿Y por qué escribir esto ahora? Pues porque a la vez que El País publicaba el artículo sobre los problemas de los colegios mayores, me llegaba una noticia que me resultó terrible. En el presente curso 2013 / 2014, acuciado por la escasez de colegiales (y la no menos rampante intención de la propiedad de amortizar a corto plazo una inversión que nunca quiso hacer) , el colegio ha decidido que pagando una cuota superior se puede acceder a una antigua habitación doble acondicionada para uso individual. El sueño se ha roto.

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¿La mayor estupidez de 2014?

¡Pero si aún no hemos acabado enero! ¿Cómo es posible que se adjudique ya este dudoso honor? Ay amigos, es que en Wall Street Journal empiezan el año fuerte:

Riñones en metálico: un mercado de órganos.
Hay un remedio claro para la reciente escasez de órganos, según Gary S. Becker y Julio J. Elias. Un gran número de donaciones de riñón podrían hacerse si se pagasen $15,000 por riñón

Efectivamente, yo también me he quedado como cuando Geoge W. Bush propuso talar los árboles de Norteamérica como solución a los incendios.

En honor a la verdad, esta noticia tiene algo que le da un punto extra: el tal Gary S. Becker recibió el premio Nobel en 1992. Antes de que corráis a la ventana con la (no carente de sentido) intención de arrojaos por ella, tranquilidad: no es premio Nobel de medicina, sino de economía. Con esto uno se queda más tranquilo, ya que como suele repetirse “el de economía es el único premio Nobel que se otorga a dos personas por descubrir exactamente lo contrario”. La perspectiva de un Nobel de medicina proponiendo el mercadeo de órganos era ciertamente inquietante.

Este profesor de la Universidad de Chicago y su colega, adalides del mercado y la libre competencia, deciden defender una posición que ellos mismos reconocen que a muchos les suena inmoral repugnante (al menos son mínimamente conscientes del mundo en el que viven, algo es algo): si se pagase por los órganos se aumentaría el número de donantes. En honor a la verdad, el texto está brillantemente motivado, explicando el problema de la escasez de donantes en Estados Unidos con gráficos tan explícitos como este:

El número de gente esperando un transplante de riñón en EEUU crece mucho más rápido que el número de donantes

El número de gente esperando un transplante de riñón en EEUU crece mucho más rápido que el número de donantes

De acuerdo, los autores me han convencido de que hay escasez de riñones para transplantes en EEUU. Hagamos como que en esa misma gráfica no vemos que el número de personas que necesitan un riñón aumenta a un ritmo superior cada año. Porque si no,  ¿no habrá un problema subyacente de salud pública que multiplica la necesidad de transplantes? ¿es posible que el sacrosanto libre mercado esté fallando en EEUU, metiendo en la lista de transplantes a gente que podría haber solucionado su problema con un tratamiento menos radical (y mucho más barato, ya que parece la obsesión de los autores) en un sistema de sanidad universal como el europeo? Por si alguien esto le puede sonar a cuento de la lechera, está comprobado que por ejemplo el copago en atención primaria no reduce el gasto sanitario porque la gente se espera a estar más grave para ir al médico y sube la tasa de ingreso hospitalario [fuente]. Apoyando esta tesis se encuentra la carambola de que, de hecho, el de riñón es el único transplante en el que EEUU está muy por encima de la media mundial [fuente] : en serio, ¿no tendría más sentido preguntarse por qué los americanos necesitan el doble de transplantes que el resto de países desarrollados?

Un dato simple y que los autores deciden ocultar,  es comparar países según el número de donantes:

oimg

Fuente: Elaboración del menda lerenda a partir del Informe del Consejo de Europa sobre transplantes 2013 [informe][datos en Google Drive]

Este gráfico, aparte de demostrar que la UE a estas alturas es una broma (España tiene 30 veces que Bulgaria de algo que es signo de desarrollo) nos llena de orgullo y satisfacción a los españolitos porque parece que somos líderes en algo más que en la tasa de paro. Y no es ombliguismo: hasta la Fox ha tenido a bien señalar el liderazgo español en transplantes. Hay algún estudio serio que señala como el liderazgo de España puede ser explicado por varios factores. Por un lado la legislación dice  que el familiar ha de expresar rechazo explícito para que no se produzca la donación (por omisión se es donante). Por otro se ensalza la labor de la Organización Nacional de Transplantes (gracias a Dios no tenemos 17 ONTs, y a un vasco se le puede poner un corazón de un andaluz, por más que le pese a Arzalluz). Además se resalta que muchas muertes en España son cerebrales y se producen en UCIs, lo que incrementa el número de órganos utilizables.

Pero sin embargo, nuestros queridos economistas deciden que no, que el problema no puede ser que muchos americanos no mueran en UCIs o que mueran de dolencias por las que en otros lugares no morirían (cualquier país con el nivel de renta de EEUU o incluso sensiblemente inferior a éste como España). Ni siquiera contemplan la idea de que el hecho de que un transplante en España cueste 10 veces menos que en EEUU puede ser un factor relevante (para “despiporre” total, un reciente estudio demuestra que en España no solo es que se le quite un cero al precio, es que encima se hace mejor). Otro factor, si bien no lo encontrado documentado, es la mera empatía. Si yo fuese un pobre americano que en mi vida he tenido acceso a sanidad decente ¿donaría mis órganos para emplearlos en una operación médica que ni yo ni nadie de mi familia nos podremos permitir jamás?

Por último, es interesante (por no decir rastrero) que a la hora de meterse en materia se centren en el riñón, mientras que en introducción y conclusiones presentan su idea como una solución global al problema de la escasez de cualquier órgano. El riñón es el único órgano que se puede donar estando vivo. En una persona viva, la decisión de lo que hace con su cuerpo es enteramente suya (bueno, menos para Gallardón) y no hay mayor controversia sobre quien es el tomador de decisiones. Pero en el caso de un recién fallecido, ¿se han parado estos señores a pensar si quiera el lío jurídico que crearía la venta (o no) de los órganos de fallecido? ¿tiene una viuda derecho al “usufructo” del hígado de su  marido? ¿La decisión se toma por consenso, o se permite una mayoría simple que acumule los votos de aquellos que reúnan el 51% de la herencia? (notése que al estar dirigida a un economista de Chicago, la segunda pregunta es retórica)

En fin, que no hay más ciego que el que no quiere ver. Estados Unidos tiene un gasto sanitario que triplica el de la UE, y sus ciudadanos reciben peores cuidados que en países que gastan 6 veces menos (según la propia CIA tiene mayor mortalidad infantil que Cuba, alejada de países de su nivel económico como Suecia o Japón). Por una vez, EEUU no tiene que inventar nada, vale simplemente con que copie el modelo europeo. Pero no, hay iluminados (como este Nobel de marras) que se empeñan en proponer soluciones radicalmente opuestas. Lo dicho, la sanidad americana necesita más médicos que analicen porque les duran tan poco los riñones y menos monetaristas empeñados en convertir las UCIs en mercados de valores.

 

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