¿Algún socialdemócrata en la sala?

Me ha encantado #AlbertVsPablo. Encarna a la perfección el hecho de que el debate político en España ha subido de nivel muchos enteros.  Y yo doy palmas con las orejas. Parece que el país ha producido por fin un reemplazo digno a las figuras de la transición, tanto por el moderador como por los participantes en el debate.

Sin embargo, me gustaría reseñar una cosa que ha ocurrido, y que es representativa de la situación política en la que estamos embarcados.

Recordemos que en estas elecciones tanto Podemos como Ciudadanos están intentando capturar a los votantes de centro-izquierda (la mayor masa política de España según ha dicho invariablemente el CIS los últimos 30 años, como vemos en la figura). La prueba: si mencionan alguna vez más “Dinamarca” durante sus argumentaciones, nos toca mover el Senado a Copenhague…total para lo que hace.

Posicionamento ideológico de los votantes según el CIS. La mayor masa de votantes, en torno al 60% se concentra en el centro-izquierda. Lo de como ha conseguido el PP gobernar 3 veces en este periodo, lo propongo como ejercicio al lector.

Posicionamento ideológico de los votantes según el CIS. La mayor masa de votantes, en torno al 60% se concentra en el centro-izquierda. Lo de cómo ha conseguido el PP gobernar 3 veces en este periodo, lo propongo como ejercicio al lector.

La singularidad de este momento político es que ninguna de las dos formaciones nacieron en ese entorno del 3 al 6 que hace ganar las elecciones generales, y que es el espacio natural de la socialdemocracia. Podemos viene de ser el ideólogo de los socialistas sudamericanos, y Ciudadanos de aliarse en elecciones europeas con partidos como Libertas, con posiciones muy conservadoras/liberales en lo económico y en ciertos temas sociales como la inmigración. Ciudadanos tiene la baza eso sí de proponer algo verdaderamente nuevo en España y sencillo de entender: una derecha laica.

En cualquier caso, esta condición de recién llegados ha sido patente en el tema de ¿cómo acabar con la pobreza? Rivera ha expuesto, con su claridad habitual, el IRPF negativo: a la gente que cobre poco, en lugar de quitarle impuestos en la nómina, que esa casilla le sume. Iglesias no ha sabido explicar ninguna desventaja de ese sistema, aunque ha dicho que la solución era dar rentas mínimas de inserción a aquellos que no tienen trabajo ni patrimonio. En realidad la solución de ambos es básicamente la misma: transferir dinero de la gente que tiene más a las cuentas de la gente que tiene menos.

Si la solución fuera tan fácil, no necesitaríamos estados, simplemente maquinitas automáticas que hicieran la transferencia correspondiente a fin de mes. A continuación doy la respuesta que creo que un socialdemócrata (Iglesias no lo es) debería haber dado a Rivera.

¿Por qué es mejor redistribuir riqueza a través de servicios que mediante dinero?

En realidad en España la gente que cobra poco ya es receptor neto de esa hucha de todos que llamamos Estado. Una persona que cobra el salario mínimo no paga IRPF, pero circula por autovías, manda a sus hijos a la escuela, y es atendido en la sanidad pública como cualquier otro ciudadano. La propuesta de Ciudadanos es que el Estado en lugar de proporcionarle más o mejores servicios, le dé dinero. Esta es la estrategia denominada como “tercera vía” y la introdujo en Europa el gobierno laborista de Toni Blair, y en España el de Zapatero. Algunos ejemplos claros de estás políticas fueron:

  • Cheque bebé, es decir dar a los padres 2500 euros, en lugar de (por ejemplo) proporcionar guarderías de forma universal.
  • Ley de dependencia, dar dinero a las familias de las personas dependientes para que asistan a centros de atención privados en lugar de crear una red estatal de centros donde estas personas fueran atendidas de forma gratuita.
  • Renta básica de emancipación: dar 200 euros a todos los jóvenes para ayudar a pagar el alquiler, en lugar de incrementar el parque de vivienda pública o protegida o controlar los precios de alguna otra manera más “intervencionista”.

La razón a favor de estas políticas tiene la ventaja de ser sencilla, y ya se han encargado los think tank de turno de todos hayamos llegado a escucharla hasta la saciedad: “yo me gasto el dinero mejor que el gobierno”. Y nuestros gobernantes sin duda han ayudado construyendo aeropuertos sin aviones, AVEs a Badajoz…

Sin embargo también hay multitud de razones para optar por la vía de los servicios, aunque desgraciadamente al señor que le tocaría defenderlas ha perdido la silla en el debate de hoy (en realidad le han quitado hasta las vocales). Aquí van algunas:

  • Si el fin de todo esto es la igualdad de oportunidades, el Estado ha de velar porque las ayudas lleguen. Un padre con problemas de alcoholismo se puede beber la ayuda a la dependencia de su hijo, pero no se puede beber el centro de atención temprana de su barrio. Y es que, desgraciadamente, hay gente que objetivamente gasta peor que el Estado. Y el Estado ha de preocuparse por ellos, y por sus familias.
  • Las ayudas económicas son muchísimo más fáciles de retirar desde el punto de vista político. De hecho ninguna de las tres del ejemplo está vigente hoy. Centrémonos en la dependencia: en un cierto momento, las comunidades dejaron de abonar las ayudas. Con el tiempo, muchos centros para personas dependientes han ido cerrando al perder los pacientes las ayudas, pero el coste político ha sido ínfimo. En Madrid no se ha conseguido cerrar un sólo hospital público ni colegio (marea blanca, marea verde), ¿dónde esta la marea de los centros para personas dependientes?
  • El concentrar un influjo extra de ingresos iguales y repentinos en un sector concreto de la sociedad puede generar una “inflación local” que haga que la ayuda se evapore. Este ejemplo se ve muy bien con la renta de emancipación. De repente todos los jóvenes tenían 200 euros más para alquilar ¿alquilaron casas más grandes, donde poder empezar una familia? Pues no, pagaron 200 euros más por el mismo piso compartido. En EEUU hay trabajos interesantes sobre como una subida del salario mínimo puede ser completamente absorbida por un incremento de precio de la vivienda en los barrios desfavorecidos (que por supuesto, siguen siendo desfavorecidos).
  • Existe un elemento de conexión social muy fuerte entorno a que todo el mundo asista al mismo servicio público. Tener en el mismo hospital a un alto directivo y a un albañil es netamente bueno para una sociedad, se mire por donde se mire. La generosidad implícita en nuestro sistema nacional de transplantes no puede darse en un mundo en que los órganos solo viajasen de “clínicas de segunda” a “clínicas de primera”.

Creo que, más o menos, esta sería la respuesta de un danés xD.

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3 respuestas a ¿Algún socialdemócrata en la sala?

  1. miguelbadajoz dijo:

    Ojalá hubieran construido un AVE a Badajoz.

  2. kukuduxu dijo:

    Punto por punto.

    1. Aunque hay gente que objetivamente gasta peor que el estado, lo normal es que sea al contrario. Precisamente por esto la corriente actual en ayuda humanitaria al tercer mundo es ayudar económicamente a las familias pobres y que estas decidan sus prioridades, en vez de generar grandes paquetes de ayuda humanitaria que se enfrentan con (a) la corrupción (b) la burocracia (c) la imposibilidad de considerar las circunstancias y necesidades de cada familia (d) el efecto distorsionador de esos paquetes en el mercado.

    2. En ese punto, nada que reprochar.

    3. Es cierto que se provoca una inflación local. Pero los paquetes de ayuda provocan el efecto contrario: una deflación local (ya que los negocios locales han de competir con los paquetes de ayuda, que ofrecen sus productos de forma gratuita). Y esta deflación local es mucho más peligrosa, ya que puede hundir (y de hecho, en muchos casos hunde) los negocios locales y de ese modo, destruir el tejido productivo local.

    4. No necesariamente. Cuando fuerzas a dos grupos que están usualmente separados a interaccionar, eso puede aumentar la cohesión, o puede aumentar la conflictividad. A veces las relaciones mejoran con la convivencia, otras es al revés: mejoran con la distancia. Si a ti te gusta acostarte temprano y a mi me gusta ver la tele hasta tarde a buen volumen, forzar la convivencia no hará otra cosa que generar conflictos en la relación.

  3. cj dijo:

    Perfectamente realizable si conseguimos que dejen de robar y aprendan a administrar. Llegar a la realidad de que el político sea un servidor para el pueblo, que por mucho que se diga, en España nunca ha llegado a ser realidad.

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